lunes, 15 de abril de 2013

Vivimos malos tiempos.


Vivimos malos tiempos. Hay mucha gente esperando que escampe este temporal en el que llevamos años viviendo, que salga el sol, que brille el sol y que alumbre el azul puro del cielo; a lo mejor, el frío y la lluvia siguen por más tiempo, y el año continua cargado de chuzos y nubes. Nadie sabe nada. Aquí tal y como vemos las cosas no hay nada seguro, ni las lomas de enfrente, ni los euros en el banco, ni la casa a medio pagar, aunque la catalana, desahucie las de los del PP. Las cosas van tan mal en lo que va de 2013, que ya nos conformamos con tanta lluvia y un rayito de sol.
 
Y España es una corrala, o un patio de monipodio, que hoy con la enseñanza de la LOGSE, muchos de los jóvenes no sabrían lo que es: un patio de ladrones; es una balsa de mangantes, de colocados y enchufados en las distintas administraciones públicas en cantidades enormes. La corrupción nos desborda, se ha generalizado y no es que la gente vaya asumiéndola como inevitable, sino que se puede decir que ha sobrevenido el extremo de que la astucia dineraria y de las finanzas y se considera “un buen hacer”, algo meritorio, ser un tío listo; este fenómeno, cada día más abundante apunta a algo mucho peor, el hecho de que, en esta fase avanzada del capitalismo global, en que se ha perdido su valor y su sentido la ética y la moral social; lo cual nos esta llevando a constatar que estamos viviendo el fin de un ciclo de una era y que, con el siglo, ha comenzado la introducción de un nuevo orden de cosas, un nuevo sistema.
 
Desencanto y hartazgo han calado profundamente en los ánimos desilusionados y entristecidos de la ciudadanía española. Rajoy con su parsimonia, su pasividad, está perdiendo a una gran parte de sus mayoritarios votantes, por asuntos tan conocidos como los recortes, los impuestos y tanta obediencia a esos tétricos e insufribles dirigentes europeos. Y el paro sigue, y sigue subiendo, no cesa: las pobres criaturas que han perdido su empleo y no tienen manera de encontrarlo, y esa clase media trabajadora hundida y sometida al límite de su supervivencia, cuyas numerosas familias malviven en la pobreza o en sus umbrales. 

La imagen del Rey, padece un constante menoscabo y deterioro considerable por él mismo y por los otros, y ahí están también los que buscan la ruina de la Monarquía española, silenciando en su olvido la enorme trascendencia que tuvo en estos años de la Transición democrática, pues creen que en sus ansias de poder y componendas está la salvación; se ha imputado a la Infanta y se pontifica, se hacen juicios fútiles, populistas e interesados. La imputación en España ha perdido su carácter y ha llegado a dejar por el camino la idea de la presunción de inocencia. 

En general, los ánimos están más que enfurecidos, la indignación popular generalizada y en una constante efervescencia de millones de ciudadanos compungidos y preocupados por los rigores de la crisis y el abuso y mangoneo de los listillos encorbatados. Les pesan las desgraciadas víctimas de los desahucios, a lo que ha salido una plañidera catalana y sus adláteres que no sabemos, si persiguen las resoluciones de los bancos, derribar las casas de los políticos dirigentes del Partido Popular o fraguarse un prospero provenir con sus plataformas y su extrema izquierda; pesan los engañados y robados miserablemente por los sumideros de las preferentes, es todo ello campo propicio para la agitación por parte de los pescadores en el río revuelto y dramático, quieren las ventajas políticas para maniobrar, administrar influencias a sus hijos, amigos y simpatizantes y hacer negocios que conlleven el camino cargado de billetes a los nidos bancarios. Pesan los que a través de sus terminales mediáticas no ocultan prestar su ayuda a ciertos desclasados ambiciosos con un objetivo muy definido, el de derribar y eliminar del poder rápidamente a ‘estos energúmenos insensatos de centro derecha que se creen que pueden y deben conducir este gobierno legítimo y democrático sólo por haber ganado con mayoría unas elecciones’; están esos misioneros de demagogia insolente que intentan y pretenden camuflar como ayuda a los desposeídos, lo que no es más que su ropaje ideológico al servicio de sus intereses radicales y sus propios beneficios.

Gran parte de las fortunas españolas, según el ahora famoso y populista Miguel Ángel Revilla, están a recaudo en las refugios fiscales, que si estuvieran en nuestros bancos, España dejaría de tener esa enorme deuda que arrastra y la ahoga. Hoy, si no se tiene una cuenta secreta, se es un paria, un donnadie y un mindundi sin fuste en la vida; lo que se tenía por un delito se ha convertido en un relumbre de moda. Nadie quiere trabajar, se aspira a ser colocado político, muy juntito a las cajas y canjes del Erario, nadie quiere cumplir con sus obligaciones sociales, muchos trincan en cuanto pueden. 

Se cimbrea nuestro marco jurídico y político y así el futuro ya destruido por la profunda y terrible crisis económica y social, se diluye ennegrecido, a lo que se añade la amenaza secesionista que acosa. Sobra la agitación y propaganda, falta el servicio, el afán por el bien común y la entrega responsable a España. 

miércoles, 10 de abril de 2013

Margaret Thatcher y la derecha española.


En España hoy más que nunca es necesaria una Margaret Thatcher. Es más necesaria que lo que la propia Thatcher lo fue en aquella Inglaterra de los años 80, acomplejada, caótica y dominada por el mas absurdo y antidemocrático de los izquierdismos. Margaret Thatcher demostró que con menos Estado los hombres y mujeres son mas libres y prósperos y que las naciones, sin esa agobiante y pervertida tutela de los gobiernos de izquierdas, suelen por lo general ser más felices y ricas.

España padece esos mismos vicios que aquella Gran Bretaña que la “Dama de Hierro” transformó: demasiado Estado, arrogancia del poder, sindicatos sobredimensionados, partidos políticos sin controles democráticos, mentiras institucionalizadas, corrupción galopante, clientelismo, falta de libertades, marginación del ciudadano y desprecio del individuo frente a la masa.

La mayor y mejor contribución de la recién fallecida Margareth Thatcher a la política inglesa y universal fue hacer del Estado una institución con vocación al servicio del ciudadano, erradicando comportamientos que hacían del gobierno y de la clase política amos y señores de una ciudadanía inglesa del momento. Una ciudadanía que estaba devaluada y postergada.

La "dama de Hierro" cambió el enfoque y la esencia de los conservadores británicos. Pasando del acomplejamiento, que seguía las pautas de la socialdemocracia y se había convertido en intervencionista, estatalista y poco amiga de las libertades. Pasó a convencer a la derecha británica de que otra política, basada en menos Estado, mas libertad individual y menos tutela agobiante al ciudadano, era posible. 

En España, Rajoy se parece tantísimo al socialista Zapatero o incluso a veces lo supera, que tiene confundidos y desesperados a los ciudadanos y como a mi, a sus votantes, que se hace cada vez más necesario que llegue un liberal como lo fue en Gran Bretaña Margaret Thatcher, y que demuestre que el socialismo siempre fue una estafa y que existe una forma distinta y más libre de gobernar a un pueblo en democracia.


Sin la llegada de un nuevo líder liberal al más puro estilo “Thatcher”, la derecha y la misma España están perdidas porque tanto el PP como el PSOE no saben gobernar sin reprimir las libertades, sin marginar al ciudadano y practicando a diario vicios típicos de la izquierda, así como la mentira, el clientelismo, la arrogancia y la aniquilación del individuo frente a la sociedad y la muchedumbre difusa.

Aunque el Presidente Rajoy, como buen actor político y últimamente muy acostumbrado a mentir y simular, alabe la figura de la primera ministra británica fallecida, el sabe que la Thatcher no hubiera dado un penique por un político como él. Mariano es un personaje que pertenece, política y culturalmente, a aquella derecha británica que la Thatcher despreció y aniquiló, sustituyéndola por una derecha al servicio del ciudadano, no dueña y señora del Estado y de los ciudadanos, a los que trataba como siervos. Basta mirar el resultado de las ultimas y recientes encuestas del CIS y de organismos metroscópicos similares, con la corrupción pública como segundo gran problema y con los políticos como cuarta gran preocupación ciudadana de este país, para advertir de lo necesaria que resulta una “Dama de hierro” española que erradique la arrogancia, la corrupción y el poder sin controles cívicos, que vuelva a la derecha como un calcetín y que coloque al ciudadano en el centro del universo político, como establece la verdadera democracia.

A pesar del "mote" despectivo "Dama de Hierro", que le pusieron los comunistas, Margaret Thatcher era cien veces mas humana, decente, popular y demócrata que muchos de los políticos españoles como Zapatero y Rajoy, ni ella se hubiera puesto jamás al lado de los bancos y en contra de los ciudadanos, como han hecho sus "colegas" españoles, en el conflicto de las participaciones preferentes, una estafa practicada, con la indiferencia y hasta la "bendición" del Estado, contra decenas de miles de jubilados y pequeños ahorradores españoles, a los que les han robado sus ahorros, todo un "crimen" que ensuciará y degradará la política española por muchas décadas.

viernes, 22 de abril de 2011

Otra agresión socialista a la Democracia Española.


El Gobierno culmina la politización de los organismos reguladores

El gobierno de Zapatero vuelve a avanzar por su ruta de desprecio y agresión a la democracia, a la que le ha quitado toda su calidad y decencia. Ahora pretende renovar órganos reguladores del Estado, mal llamados “independientes”, colocando en ellos a sus militantes y altos cargos.

Es otro deterioro más, de la democracia española, sostenido por un gobierno que cada día se aleja más de las democracias avanzadas para acercarse al mundo bananero y totalitario.

Con meses de retraso, pero cumpliendo los plazos de la ley de Economía Sostenible, el Gobierno propondrá el inicio de la renovación de los miembros de dos de los organismos reguladores de mayor trascendencia: la Comisión Nacional de Energía y la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones.

El Secretario de Estado de Telecomunicaciones, Bernardo Lorenzo, va a ser nuevo presidente de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones, tras la reunión del próximo consejo de ministros, y muy probablemente, Carlos Ocaña, Secretario de Estado de Hacienda, sustituirá a Maite Costa al frente de la Comisión Nacional de la Energía.

Esta burda maniobra, que sería inadmisible en cualquier democracia occidental que se preste, es una maniobra del Partido Socialista. Así pretende colocar a militantes destacados en los organismos supervisores para dejarles al mando de los mismos durante los primeros años del mandato popular, si estos logran ganar las elecciones, tras la debacle electoral ya prevista.

La decisión pone de manifiesto, a pesar del desencanto y del rechazo ciudadano, los socialistas no tienen remedio y siguen empeñados en manipular la democracia para que les beneficie a ellos, y a sus bolsillos y no al pueblo ni a la nación española.

Muchos analistas y expertos temen que el PSOE, ante la probabilidad de perder las próximas elecciones, intente incrustar a sus cuadros en otros muchos órganos e instituciones. El temor mayor se centra en que pretendan también renovar antes de plazo el Gobernador del Banco de España y el subgobernador de la entidad supervisora.

Para que no les podamos acusar de pasividad, los populares, intentando evitar esta agresión socialista a la decencia democrática, han registrado en el Congreso una proposición de ley para que los presidentes de los organismos reguladores y rectores de la economía, que requieren independencia y libertad en democracia, sean elegidos por el Congreso de los Diputados, con una mayoría de tres quintos. El PP trata de justificar esta iniciativa para que se sitúen al frente de los organismos mencionados personas del mayor prestigio profesional posible.

Sin embargo, ese objetivo no resultará sencillo porque todo indica que los socialistas, en retroceso organizado, más que en preservar la limpieza de la democracia y el bien común, están interesados en colocar piezas claves en los espacios estratégicos del poder, para que ellos cuiden sus intereses cuando los ciudadanos encarguen el gobierno al Partido Popular.

martes, 5 de octubre de 2010

¿Democracia?, ¿es esto democrático?

Democracia, palabra de origen griego (demos, pueblo y krátos, gobierno, autoridad). La podemos definir como “ la doctrina política favorable a la intervención del pueblo en el gobierno”, según el diccionario de la RAE, en su edición de 1984; en la segunda acepción, como “predominio del pueblo en el gobierno político de un Estado”. Es pues, la intervención y predominio del pueblo es la teoría, pero, en España, una vez que el pueblo vota, acaba el intervenir en las decisiones gubernamentales, muchas de las cuales nos desagradan, molestan y pueden motivan su rechazo.

Así, que no hay democracia, el pueblo no gobierna, sólo vota, y vota no lo que desea, sino lo que le inducen y le ponen delante en listas cerradas, sin poder añadir ni quitar; no elige a sus propios representantes, políticos de su distrito, cercanos y conocidos, que responderán ante ellos y no ante la dirección del Partido. No hay democracia, porque no existe, ni se huele la división de poderes, sólo el engranaje de los partidos políticos nos amordaza y lo copa todo: imponen el Ejecutivo de la Nación, los Autonómicos, el mando y gobierno del Poder Judicial, los Componentes del T. Constitucional, los miembros del Consejo de Estado, los del Banco de España, de la CNMV, de la Comisión de la Energía, del Tabaco, de Defensa de la Competencia, de las Cajas de Ahorro, de Radio Televisión Española, de las autonómicas, y hasta los de las privadas; tienen tantísimo poder, que no dejan nada intacto. Aquí no hay democracia, porque su entramado interno y su funcionamiento no son democráticos; hacen y deshacen a su arbitrio, permiten la impunidad antisistema, mientras queman banderas y fotos del Rey, menosprecian y arrinconan la lengua española, convocan consultas independentistas, proclaman a viento y marea la desobediencia a las sentencias judiciales, coaccionan al T. Constitucional, abren embajadas y despilfarran los dineros, y aquí nadie pone la razón sobre la mesa, no hay nadie que haga cumplir la ley y prevalecer el derecho.

Aquí, campea el mal gobierno, desgobierno y la tergiversación; prima la insensatez de los extremistas incitada y motivada por la incompetencia y falta de responsabilidad de la gran mayoría de los políticos, que los alientan, les dan cancha y se aprovechan de su nocivo e insolidario separatismo; aquí, se está quebrantando la tutela judicial efectiva y se violenta formalmente las normas, para que se cumpla en forma la ley, pero no, en su contenido que resulta claramente contrario a su espíritu. Muchos estatutos de partidos incurren en fraude de ley. Recurren a los artículos, sexto y vigésimo tercero de la Constitución Española. A ello, se suma la ausencia de sindicatos independientes y serios, no colgados a la mamandurria y a la subvención, viviendo como señorítos, pregúntele a Marcelino Camacho, que todos los días iba a su trabajo en la Perkin.

Hay un divorcio entre los ciudadanos y los políticos; la gente está cansada y harta de tanto chanchullo, de tanto marroneo y de tanto mangante que se ha creído que la política es su modo de enriquecimiento personal, que las Cajas de Ahorros son su cortijo y los Ayuntamientos el filón del que extraer pingües beneficios; está harta de tanto estatuto, de tanto nacionalismo e independentismo, de tanto abuso y división, de tanto gasto y despilfarro, de tantas autonomías, que solo son suyas, constituidas en masías de lujos y acomodo de esa partida de vivos y vivillos que viven colgados a la ubre propicia.

sábado, 28 de agosto de 2010

España y su bandera.

Durante la “Transición”, se cometieron (a mi entender) en España una serie de errores políticos cuyas consecuencias, en muchos aspectos, aún se sufren.

En aquellos tiempos cuando el partido de la UCD, liderado por don Adolfo Suárez, tenía en sus manos el timón del futuro español, el mismo presidente Suárez pronunció una frase que trataba de expresar, el gran y necesario cambio que se pretendía dar a la vida de España en la mayoría de sus aspectos, no sólo en el político aunque, en aquellos momentos, fuese el mas importante para poder acometer otros desde posiciones lógicas y normalizadas: “Pretendemos elevar a la categoría de normal lo que, a nivel de calle, es, simplemente, normal.”.

Pero, en aquellos momentos, se perdió la gran oportunidad de normalizar, muchos aspectos de la vida nacional. Cierto es, y merece reconocerse y valorarse, el ejemplo que España dio al mundo, en aquellos años. Al lograr transitar de un régimen como el que se abandonaba, hasta una de las democracias más avanzadas que hoy existen en el mundo libre y todo ello fue, sin mayores traumas.

Un desacertado, progresismo que por aquel entonces se instaló en amplios sectores de la política y de la sociedad española del momento en general, no se supo, o no se pudo, atajar por parte de aquellos nuevos padres de la patria.

Así, algo tan sencillo y tan normal como exhibir la bandera nacional en cualquiera de tus objetos personales, o en alguna prenda de vestir, se convirtió en seña facha, nostálgico del franquismo yser enemigo del cambio y de las libertades que algunos progresistas de pacotilla decían traernos, ignorando que era la propia España quien las demandaba y las estaba instalando en su solar. Referirte a tu patria como España, era sinónimo de facha y, políticamente, incorrecto. Hasta en el Parlamento (recuérdese) se evitaba sutilmente el nombre de España, sustituyéndose por el país (de ahí aquella famosa frase de Vizcaíno Casas: ..este país, antes llamado España..).

Ese tema, fue el producto de un fuerte complejo que se crearon nuestros dirigentes políticos influidos, lamentablemente por determinadas y trasnochadas corrientes de revanchismo absurdo y reprimido, fundamental y lógicamente provenientes de la izquierda política, que aún hoy, conserva importantes reminiscencias en amplios sectores nacionales.

Así se formó el espíritu de una generación de españolitos progres, émulos de un “68” del que sólo habían oído hablar, por lo tanto inentendible para ellos y ya pasado de moda en aquellos años, extraordinariamente receptiva a la ruptura con el pasado español y que, en una gran mayoría, no supo ser capaz de distinguir entre una patria, España, sus símbolos y un régimen político que se estaba desmoronando por su propio peso para dejar paso a un estado homologado con los países modernos.

Estos complejos absurdos, generaron la incapacidad para normalizar este tipo de cuestiones y llevaron a determinadas fuerzas políticas a adoptar posturas serviles y abyectas a favor de arcaicos nacionalismos locales en detrimento de una filosofía de unidad nacional que la propia Constitución consagra como punto fundamental y fuera de discusión.

Han pasado 35 años, y así lo que la política destruyó, el cariño, el respeto y el orgullo por nuestra bandera, nos lo restituyera la Selección Española de Fútbol, al proclamarse campeona del mundo en el último campeonato celebrado en Sudáfrica.

Hoy, hay mucha gente española que presume de su bandera. Ahora, por fin, es la bandera de España. La bandera de todos. Yo me olvidaré de lo que pasaba antes. Yo me siento contento. Por fin, España tiene su bandera. Trabajo costó. Ahora yo sólo la tendré en mi casa. Y no la pondré ni en la pulsera de mi reloj, ni en la solapa de mi camisa. Ahora España ya está representada en el mundo gracias al fútbol…¿No les dará vergüenza a los políticos…?

miércoles, 12 de mayo de 2010

Zapatero hace culpables de la crisis a pensionistas, dependientes y funcionarios.


El martes Zapatero, ese presidente que creíamos que era un inepto, que estaba metiendo a España al desastre, porque el cargo le venía grande, no pudo dormir. En este tercer año de esa crisis que el Gobierno negó, la comunidad internacional ha dicho basta. Y hemos descubierto que Zapatero, es mala persona. Una persona que opta por congelar las pensiones y suprimir el cheque bebé antes que eliminar ministerios superfluos que él mismo ha creado y que el Congreso le ha ordenado eliminar, no puede ser considerado decente. Tras varios rapapolvos, la UE calificó de 'insuficiente' la penúltima improvisación de ZP: un mínimo recorte del déficit. Angela Merkel señala a España y Portugal, como principales responsables de las dificultades por las que atraviesa el Euro. El FMI no se fía de las medidas de ZP y la OCDE señala a España como el país que más sufrirá la crisis. Pero lo que le quitaba el sueño a Zapatero ha sido la llamada de última hora desde Washington: Obama le instaba a ponerse las pilas.

En un mundo como el de hoy, interpolar e interdependiente no se puede dirigir la economía pensando en el rédito electoral. Con las cosas de comer no se juega. Zapatero no es ni estadista ni hombre de Estado. Se le podría reconocer algo, de olfato político. Pero no la agudeza para deducir que en estos tiempos no se puede gobernar de espaldas al mundo, ni de espaldas a la economía. En lo que parecía la ceremonia del entierro como político, Zapatero, visiblemente afectado en la tribuna de las Cortes por los correctivos que ha recibido desde Bruselas y Washington, ya marcado como un político peligroso y derrotado, del que nadie se fía, ha anunciado una batería de medidas de austeridad. El rescate de Grecia supone un fuerte mazazo para las economías europeas y el mero pensamiento, de tener que rescatar a un país como España empuja a muchos a preferir antes la desintegración de la unión. Son unas medidas, impuestas desde el exterior, que, casi en su totalidad, descansan sobre los más débiles y necesitados, precisamente los que no tienen nada que ver con el desastre económico y los que mas lo están padeciendo. Todo esto se produce, por el hartazgo de medio mundo al contemplar como la bisoñez de Zapatero, que ha pasado de ser una divertida excentricidad hispana a uno de los más graves peligros para las economías de occidente.

Las medidas, aunque injustas, incompletas y bastante desequilibradas, espero sean eficaces y ayuden a España a salir del drama por el que sin visos de salida, camina. Nunca en la historia reciente España, había recibido tantas críticas y presiones de la comunidad internacional para reorientar su política económica. Este hecho cuestiona no tanto de la soberanía del país, completamente desorientada, gracias al necio de Presidente del Gobierno, sino la capacidad de nuestro gobierno para llevar las riendas de la economía española.

De esa mala noche, Zapatero ha improvisado cuatro o cinco medidas estrella, así al tún-tún, con las que se presenta ante Congreso de los Diputados no ante la oposición ni la ciudadanía, sino ante la comunidad internacional. Zapatero en una actuación arbitraria e injusta, prefiere reducir un cinco por ciento el sueldo de los funcionarios, que no tienen culpa alguna de lo que está pasando. Antes que enviar a sus respectivas casas a Manuel Chaves, inútil vicepresidente tercero del gobierno de España, a Bibiana Aído, cuyo ministerio es un esperpento, o a otros ministros innecesarios y a los miles de asesores, enchufados, compañeros del partido, familiares y amigos de políticos que hoy cobran del Estado sin aportar nada. los españoles siempre hemos otorgado una veracidad y seriedad a la comunidad internacional, negada a la casta política reinante en España. Pero, las prisas socialistas llevan a incumplir los compromisos adquiridos con los sindicatos.

Con los mal llamados sindicatos mayoritarios, UGT y CC.OO. Si, esos que a los únicos que representan son a ellos mismos y a los intereses de sus líderes y liberados sindicales y que Zapatero compra su silencio y se llevan anualmente ciento noventa y tres millones de euros. Ha provocado en ellos un leve quejido. Quienes se van a ver verdaderamente agraviados por la última nefasta improvisación del Presidente son los funcionarios, cuyos salarios bajarán un 5%, y los pensionistas, cuyas pensiones se congelarán en 2011 a pesar de que los impuestos seguirán subiendo como la espuma.

No es difícil recordar, que el PP no pasó de congelar el salario de los funcionarios, no lo redujo, no tocó las pensiones, creó el fondo que las garantizaba y estaba nutrido del superávit, lográndolo con una seria y muy rigurosa política económica. Yo me acuerdo de una muletilla muy explotada por Zapatero, en la que culpaba al Partido Popular, de recortar los derechos sociales por haber congelado el sueldo a los funcionarios como medida urgente para entrar en el Euro. También recuerdo, como el PSOE, intentó vender que con el Partido Popular, las pensiones corrían peligro. Tampoco se me olvida, que Zapatero, afirmaba en sede parlamentaria que si gobernaba nunca recortaría derechos sociales.

Creo que lo recordarán, y además, muchos españoles le creyeron, recuerden pues también el día (12 de Mayo de 2010), día en que desde la tribuna de oradores del Congreso de los Diputados, Zapatero defendió una bajada del cinco por ciento al salario de los funcionarios y la congelación de pensiones. Será un buen ejercicio de memoria.

Menos mal que ha rebajado en un 15 por ciento el sueldo de los ministros, la única medida que el pueblo español ha recibido con aplausos.

Prefiere lanzar sobre la espalda de los españoles más débiles la mayoría del peso del sacrificio que España tiene que hacer por los propios errores que Zapatero ha cometido. Con una arrogancia, descaro impropios de un hombre de bien, reflejaba, en su rostro que es ya un cadáver político, no ha tenido la poca vergüenza de pedir perdón por los errores que ha cometido, no ha reconocido que si hubiera emprendido las reformas hace ya algo más de un año, cuando la oposición, los expertos y los organismos internacionales se lo pedían, España se habría ahorrado miles de millones de euros, bastante más de un millón de desempleados, los enormes sacrificios que nos esperan a todos los españoles y la vergüenza de ser señalada en todo el mundo como el peor ejemplo de mal gobierno, desprestigio, deterioro, despilfarro y desvergüenza como país.


Sin la mas mínima dignidad, increíblemente aferrado a su cargo, y a pesar de haber sido humillado en todo el mundo y de haber convertido a España en un protectorado de Bruselas y de Washington. Zapatero ha ofrecido a los españoles, en el Congreso de los Diputados, la más dura de las imágenes del enorme error que cometieron aquellos que le votaron en 2004 y en 2008, todos ellos son cómplices de la actual ruina de España y de las fechorías del peor presidente de un gobierno de España desde el felón Fernando VII.

Posiblemente el Zapatero, no tenga problemas para conciliar el sueño hoy por la noche y como vulgarmente se dice, duerma a pierna suelta pero le quiero recordar desde aquí, que seguro que en muchas casas y familias españolas, hoy por la noche, las luces no se apagarán hasta que empiece a clarear el cielo, serán esas casas, mayoritariamente de funcionarios y pensionistas que traten de cuadrar las cuentas y afrontar unos pagos que ni bajan ni se congelan, lo que hacen es crecer. Y mientras se lían con hojas y calculadoras retumbará en sus cabezas la petición que nos hace Zapatero desde hace tres años. 'Un pequeño esfuerzo'. ¿Y qué esfuerzo hace usted señor Presidente Rodríguez Zapatero?

domingo, 9 de mayo de 2010

Lo que España necesita, es mas Democracia.



España está enferma. La sociedad no se fía de los políticos y demanda una reforma de la ley electoral y de la Constitución porque es el único medio que hace posible una regeneración del sistema democrático y político que se estableció con la Constitución de 1978 y que prematuramente ha envejecido, degradado y es víctima del mal gobierno. Sin confianza en las instituciones y en los dirigentes, no existe democracia. Las encuestas empiezan a revelar que la política, en lugar de ser la solución, es un problema y es una de las principales preocupaciones de los españoles, junto con el desempleo, la economía, la vivienda y la delincuencia callejera.

El diagnóstico más correcto del drama español es la "degeneración" del sistema político y democrático, con el desprestigio de los políticos, la decepción y desconfianza de la ciudadanía, la receta correcta ya está inventada y fue señalada por Alfred Emanuel Smith, cuando dijo que “todos los males de la democracia pueden curarse con más democracia”.

Los ciudadanos tenemos derecho a muchas cosas que los políticos, arrogantes y suicidas, nos niegan. Tenemos derecho a ser tenidos en cuenta y ser considerados como lo que somos, los verdaderos dueños de la soberanía. Tenemos derecho a elegir a los representantes y a que los representantes nos rindan cuentas. Erradicando las antidemocráticas listas cerradas y bloqueadas que convierten a los partidos políticos, que elaboran esas listas, en los verdaderos electores. Tenemos derecho a que se nos diga siempre la verdad y pueden exigir que los políticos que mienten por sistema ingresen en prisión. Tenemos derecho a que se respete la voluntad política de las mayorías. Tenemos derecho a que se respete la separación de poderes y a que la Justicia sea eficaz e igualitaria, con todos. La ciudadanía, tiene derecho a políticos que sean honrados y a que la corrupción se pague con la cárcel. Tiene derecho a que gobiernen los que han sido agraciados con el voto mayoritario. Tiene derecho a que se les cierre el paso a esos partidos bisagras que se han convertido en maestros del chantaje y que controlan el poder con un ridículo e insignificante puñado de votos. Tiene derecho a una sociedad civil sea fuerte y que no sea estrangulada por los políticos. Tiene derecho a mil cosas más, propias de la democracia, que en España han sido liquidadas por una partitocracia arrogante y frívola que, con su comportamiento corrupto y despótico, está asesinando, día a día, el sistema.

Y la única receta, que para ello se me ocurre, es, como afirmó Smith, "Más democracia".